Las capturas de pantalla y los mensajes de mensajería son la prueba estrella de muchos procedimientos. Pero su fuerza probatoria es más frágil de lo que suele creerse.
Por qué se pueden discutir
- Una captura es fácilmente manipulable
- No acredita por sí sola la autoría del mensaje
- Puede sacarse de contexto una conversación más amplia
- Su integridad exige, en su caso, pericial que la respalde
“Cuestionar la autenticidad y el contexto de un pantallazo es, muchas veces, el primer paso de la defensa.”
Trabajamos con peritos para verificar metadatos, origen y continuidad de las conversaciones aportadas de contrario.
